El lunes, Belgrado solicitó ante la justicia internacional la liberación del criminal de guerra serbobosnio Ratko Mladić, conocido como “El carnicero de Bosnia”. Mladić fue condenado a cadena perpetua en 2017 por la Corte Penal Internacional por genocidio y crímenes de guerra. Su familia argumenta que su estado de salud es crítico y que su muerte “puede ocurrir en cualquier momento”.

En abril, Mladić, de 84 años, sufrió un derrame cerebral, motivo por el cual su familia ya había solicitado su liberación. Sin embargo, en mayo, el Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales, organismo dependiente del Consejo de Seguridad de la ONU, rechazó ese pedido, asegurando que el exmilitar contaba con atención médica adecuada en prisión.
La reciente solicitud fue presentada por el ministro de Justicia de Serbia, Nenad Vujic, quien pidió que Mladić fuera trasladado a un hospital militar en Belgrado, según un comunicado oficial. Por su parte, Darko Mladić, hijo del condenado, declaró a medios serbios: “Esto es un asesinato silencioso de mi padre”, y denunció que los médicos de la prisión “suspendieron por completo el tratamiento”.
Ratko Mladić fue declarado culpable por su papel en el asedio de Sarajevo y en la masacre de Srebrenica, ocurrida en 1995, donde murieron 8.000 hombres y niños musulmanes bosnios. Una asociación de madres que perdieron a sus hijos en Srebrenica calificó los llamados a su liberación como “provocaciones” y advirtió que dicha medida representaría “una enorme injusticia”.
Durante el genocidio de Srebrenica en julio de 1995, Mladić dirigió una operación destinada a eliminar a la población musulmana bosnia de la zona. En el sitio de Sarajevo, sus fuerzas llevaron a cabo una prolongada campaña de francotiradores y bombardeos contra civiles, con el objetivo de sembrar terror. Además, comandó la persecución y expulsión de bosnios y croatas de territorios reclamados por los serbios de Bosnia y participó en la toma de miembros de la ONU como rehenes en 1995, maniobra destinada a impedir ataques aéreos de la OTAN contra posiciones serbobosnias. Por estos crímenes fue condenado por persecución, asesinato, exterminio, deportación y traslado forzoso.
Mladić fue arrestado en Serbia en 2011. En noviembre de 2017, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia lo consideró culpable de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, imponiéndole cadena perpetua. La condena fue confirmada en apelación el 8 de junio de 2021.
En cuanto a su trayectoria, Mladić desarrolló casi toda su carrera en el Ejército Popular Yugoslavo (JNA), donde ingresó muy joven y fue escalando posiciones dentro de la estructura militar comunista. Durante la guerra de Croacia en 1991, fue destinado a la región de Knin, donde comandó tropas yugoslavas y serbias en enfrentamientos contra el gobierno croata, lo que le valió reconocimiento entre los sectores nacionalistas serbios y un rápido ascenso hasta alcanzar el rango de general en 1992.
Con el inicio de la guerra de Bosnia en la primavera de 1992, y tras la declaración de independencia de Bosnia y Herzegovina, los serbobosnios crearon sus propias instituciones y fuerzas armadas. El 12 de mayo de 1992, la Asamblea de los Serbios de Bosnia estableció formalmente el Ejército de la República Srpska (VRS) y designó a Mladić como comandante de su Estado Mayor Principal.
A partir de entonces, Mladić se convirtió en una de las figuras militares más poderosas del conflicto. Mientras Radovan Karadžić ejercía como presidente político de la República Srpska, Mladić controlaba las operaciones militares con amplia autonomía. Además, heredó un ejército serbobosnio bien equipado y organizado, compuesto por soldados, armas pesadas, artillería, vehículos e infraestructura transferidos tras la retirada formal del JNA de Bosnia.
FM BANDA SANTIAGO DEL ESTERO
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